El gran problema nacional consiste en la desestimación de la mediocridad. Las grandes voces de la moral laica se aterran ante el naciente movimiento insurreccional de fuerzas pro pacifistas; el aire de mediocridad siempre a dado frutos en los cultivos mexicanos; la tierra nopalera es fertil para la mediocridad; es necesario retornar a nuestra raíz,nuestro tallo de mal obligado, forcemos las cerraduras de la cerrazon inducida por los falsos idealismo de la retorica progresista; ¡mediocridad!, gritemos juntos, es nuestra panacea, nuestra identidad patriotica.
A ustedes monarcas de las ideas les decimos: dejarnos en nuestra paz!, dejarnos en nuestra cuestion!, dejarnos en lo que es nuestro, en nuestra mediocridad de alaridos conformistas; no nos arrebataran la propiedad que nunca hemos cosechado cuyos frutos son los manjares del estatismo.
Amen que no existan reacciones que contradigan la naturaleza instintiva, primitiva, privativa; agradesco a los faros que no nos iluminan, que permanecen en voluntaria oscuridad en las frías noches de incertidumbre; pírricos son los resultados que legitimízan la condicion mexicana.

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